La Asociación del Fútbol Argentino (AFA) vivió en los últimos años una transformación estructural: títulos históricos con la selección nacional, fortalecimiento del fútbol federal y un cambio profundo en el esquema de transmisión. Con AFA Play, la dirigencia tomó el control del Ascenso y consolidó un modelo propio que busca modernizar el balompié argentino, en medio de una creciente disputa por los derechos y el negocio televisivo.

En los últimos años, la Asociación del Fútbol Argentino atravesó una de las etapas de cambio más profundas de su historia reciente. La conducción de la entidad impulsó un giro respecto del modelo tradicional, combinando éxitos deportivos sin precedentes —con la selección campeona del mundo, bicampeona de América y ganadora de la Finalissima— con un proceso de reorganización institucional, mayor autonomía económica y modernización del negocio del fútbol. En ese marco, AFA Play emergió como una herramienta central dentro de una estrategia de largo plazo.

Claudio “Chiqui” Tapia se afirmó como el principal conductor político e institucional de la AFA, con una gestión respaldada por las ligas del interior y los clubes del Ascenso. Junto a Pablo Toviggino, su principal articulador territorial, la dirigencia impulsó una agenda que revalorizó el fútbol federal y reincorporó a sectores históricamente postergados en la toma de decisiones. El objetivo fue integrar a todo el sistema y reducir las asimetrías estructurales del fútbol argentino.

Los títulos obtenidos por la selección nacional funcionaron como un factor de consolidación. La llamada Scaloneta, liderada por Lionel Messi, devolvió a Argentina al primer plano del fútbol mundial y generó un fenómeno social de amplio alcance. El Mundial de Qatar 2022, las Copas América de 2021 y 2024 y la Finalissima ante Italia trascendieron lo deportivo y fortalecieron la identidad colectiva en torno al seleccionado. Ese respaldo social también se tradujo en poder institucional.

En paralelo, la AFA avanzó sobre el control de su principal activo económico: el fútbol argentino como producto. La decisión de desarrollar modelos propios de transmisión y distribución de contenidos marcó un quiebre con décadas de dependencia de intermediarios televisivos. AFA Play pasó de ser una plataforma complementaria a convertirse en el eje de la transmisión del Ascenso.

A partir de diciembre de 2025, la Primera Nacional y la Primera B Metropolitana serán transmitidas directamente por AFA Play, dejando atrás el esquema de operadores tradicionales. El movimiento representa un cambio estructural en la forma de consumir el fútbol argentino y reconfigura la distribución de ingresos, visibilidad y poder dentro del sistema.

El impacto es especialmente relevante para los clubes más chicos. La plataforma garantiza exposición constante, continuidad y previsibilidad, sin depender de criterios comerciales externos. Para las instituciones del Ascenso, el nuevo modelo implica igualdad de condiciones, fortalecimiento institucional y una vía concreta para atraer patrocinadores y socios. El fútbol deja de ser un producto selectivo y pasa a formar parte de un sistema más equitativo.

No obstante, el avance de la AFA sobre los derechos televisivos también generó resistencia. A medida que la entidad redujo la participación de los grandes grupos mediáticos se intensificó una ofensiva mediática contra su conducción. Cuestionamientos permanentes y denuncias reiteradas acompañaron la implementación de un modelo que alteró intereses consolidados.

La disputa va más allá de la cancha. Se trata de quién controla la pantalla, el relato y el negocio del fútbol argentino. En ese escenario, AFA Play se convirtió en el punto de quiebre de un conflicto estructural entre un modelo autónomo, asociativo y con control propio, y otro que durante años concentró decisiones clave fuera del ámbito deportivo. La transformación de la AFA es un hecho concreto y, al mismo tiempo, el origen de una confrontación que sigue abierta.

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